La crisis global del capitalismo y la emergencia de un movimiento antisistémico mundial

Autor: Jesús Hernández Garibay
 

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El objetivo de esta obra es entender y explicar el carácter, la naturaleza y la gravedad de la crisis global que vive hoy el capitalismo mundial en su fase otoñal, tanto como la respuesta antisistémica que asumen ahora distintos grupos en el orbe, como resultado del daño que provoca dicha crisis, y del crecimiento de una conciencia histórica del entorno.

Hay existencias

Descripción

Fuente a citar.- Hernández Garibay, Jesús (2015). La crisis global del capitalismo y la emergencia de un movimiento antisistémico mundial. México: Grupo Editorial Cenzontle.

 

Introducción

 

Comienzo a escribir esta introducción en las semanas posteriores al infausto suceso en el que fueron desaparecidos y masacrados jóvenes estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa, en el estado de Guerrero, México, por parte de fuerzas policiacas del municipio de Iguala, hecho que causara conmoción, pesadumbre y un amplio disgusto en muchos sectores de la sociedad mexicana y la de otros lugares del mundo. El acontecimiento suscitó grandes movilizaciones, en protesta por lo que fue considerado como un crimen de Estado.

Lo sucedido exhibió de nueva cuenta, en un contexto de mayor discordancia entre el enriquecimiento de unos cuantos y el empobrecimiento general de la sociedad, la debilidad del Estado mexicano para hacer frente a las contradicciones creadas por la crisis que vive el sistema, tanto como la respuesta del cada día mayor hartazgo de mucha gente.

Varios antecedentes aumentaron la percepción social del asunto: el crecimiento de autodefensas y policías comunitarias para combatir el crimen organizado ante la pasividad e incapacidad del Estado para responder a la inseguridad generalizada en el campo; una guerra sucia en contra de luchadores sociales que muestra de nuevo la faceta dura del Estado mexicano; la manera fraudulenta y en connivencia con medios informativos en cómo llega a la presidencia el priísta Enrique Peña Nieto en las elecciones presidenciales de 2012; la virtual venta del país a manos extranjeras que se ha venido llevando a cabo en los últimos sexenios incluidas las “reformas estructurales” que la facilitan; las decenas de asesinatos que de manera cotidiana siguen empañando las ciudades del país; el narcogobierno que campea en distintos estados de la República, la corrupción generalizada y otros hechos igual de significativos.

Una cantidad impresionante de problemas que hacen pensar que hay motivos suficientes para que siga creciendo la insatisfacción popular, a las puertas de una posible insurrección que de volverse realidad avanzaría por un camino insospechado a consecuencia del hartazgo nacional.

La actual situación mundial plantea en otros países también circunstancias similares a esto que se vive en México. En los últimos lustros del siglo anterior y primeros del nuevo se dibuja un peculiar panorama planetario: frecuentes recesiones económicas, severas crisis financieras, asesinatos políticos, terrorismo, golpes de Estado, atentados, violencia generalizada, conflictos bélicos desatados, amenazas de ataques nucleares, expansión de los niveles de pobreza en todo el orbe; el desempleo se multiplica, crece el narcotráfico y el crimen organizado, la corrupción se generaliza, la violencia se expande.

En resumen, en estos años se comienzan a vivir en muchas partes aciagos acontecimientos que a muchos resultan incomprensibles y para los que no existen explicaciones simples, pues se encuentran entreverados con una multiplicidad de circunstancias que oscurecen sus causas. Y lo que resulta cierto es que estos hechos, que se mantienen y crecen producto de situaciones generadas por problemas ancestrales no resueltos, también se evidencian como signos de un marcado y cada vez más innegable declive sistémico que comienza a vivir la formación social dominante, el capitalismo, durante los últimos cincuenta años.

En este contexto, uno no puede dejar de preguntarse si esa tan aflictiva como execrable realidad que comenzamos a vivir ya de manera cotidiana, podría hoy tener una solución duradera en este mundo que a todos nos toca vivir. Las hipótesis al respecto son variadas y la búsqueda de respuestas por cada vez más gente se torna esperanzadora pero insuficiente.

En el escenario, con toda fortuna, en esa búsqueda despuntan a la vez inéditas movilizaciones y protestas, además de frescos vientos que dejan ver importantes cambios que se gestan en la conciencia popular que, por su importancia, resulta obligado analizar con propuestas que permitan comprender mejor tanto los alcances como las limitaciones de todos esos acontecimientos que se nos presentan cada día más extensos.

En nuestra propia región, América Latina, se exhiben nuevas circunstancias políticas: un obrero metalúrgico alcanza la presidencia en Brasil; avanza en Venezuela una inédita “revolución bolivariana”; en Ecuador se desarrolla una “revolución ciudadana”; Bolivia exhibe el ascenso de los pueblos originales a la escena gubernativa; en Uruguay ganan espacios públicos quienes antes luchaban en la clandestinidad; en Argentina la lucha social en ascenso obliga a renunciar sucesivamente a varios presidentes de la República; a 20 años de iniciado el movimiento zapatista, este se reafirma de manera creativa; golpeado durante cinco décadas el pueblo cubano resiste y obliga al más poderoso país de la tierra a tener que recular de sus nefastas pretensiones de acabar por la fuerza con su soberanía; pero a la vez, en el otro lado del mundo estalla una “primavera árabe”; en España y otros estados europeos surgen movimientos de “indignados”; en los mismos Estados Unidos otro más para “Ocupar Wall Street”; en varios países se desarrollan levantamientos; se utilizan las redes sociales para eslabonar protestas y la resistencia popular adopta nuevas formas.

Ante estas circunstancias que comienzan a insinuar la llegada de un momento distinto en el empuje del que se llegó a bautizar como el mejor de los mundos posible, Estados Unidos comienza a mostrar a la vez evidencias ya del cansancio sistémico que lo afecta tanto nacional como internacionalmente; y lo mismo comienza a suceder con otras naciones del llamado mundo Occidental, como en la Eurozona, donde la crisis no aminora a pesar de las acciones concertadas de gobiernos, empresarios y organismos multilaterales, que no se consolidan, tanto por el alcance y la naturaleza de esa crisis, como porque se dictan medidas antipopulares que a diferencia de otros tiempos hoy no son fáciles de mantener, por causa de la creciente protesta de la gente ante el mayor empobrecimiento al que se les somete.

Este libro intenta responder a cuestiones relacionadas con esos sucesos y los cambios económicos, sociales y políticos que se encuentran detrás de los mismos y que se desenvuelven en el escenario mundial. Proponiendo un análisis de mayor fondo que permita advertir las causas de tan caótico espectáculo; en el mismo se busca ofrecer algunas líneas centrales de reflexión que expliquen las actuales circunstancias y sus perspectivas futuras, bajo preguntas como las siguientes:

¿Qué características asume en la actualidad el desarrollo del capitalismo a nivel global?

¿Cuáles son los alcances de la crisis que vive y cuánto es posible hablar de un declive sistémico como resultado de sus contradicciones?

¿Cuáles son las repercusiones que genera dicha crisis, tanto en el plano social como en el político?

¿Puede hablarse hoy de un crecimiento de la conciencia en distintos sectores sociales en el mundo, que permita una mayor y mejor percepción histórica del sistema, y se convierta por ello en una amenaza para la existencia misma de dicha formación social?

 

En el trabajo se hace énfasis en algunos de los principales elementos que caracterizan los primeros años del nuevo siglo, a través de cuatro capítulos: 1) El capitalismo contemporáneo; 2) Los alcances de la crisis global del capitalismo; 3) El cambio de los tiempos y el despertar de la conciencia, y 4) Los movimientos antisistémicos frente al capitalismo mundial.

A través de los mismos se analizan los alcances de la crisis y la respuesta sistémica a las contradicciones del mercado y ante las exigencias sociales, mediante políticas económicas de distinta índole que a la vez muestran límites en el contexto de los nuevos tiempos. Se habla además del nuevo escenario político que se erige hoy en países varios, tanto por parte de nuevas fuerzas sociales que se manifiestan más abiertamente cada vez en contra de las actuales condiciones, como por otros actores políticos que participan con un distinto alcance en los escenarios nacionales, regionales y mundiales.

 

Como se sabe, ante la realidad que se vive en el mundo, la apuesta que, con demagogia y a veces hasta con candidez, se plantean diversos gobiernos en los años noventa, es la de alcanzar una profunda reforma sistémica que permitiera supuestamente acrecentar las oportunidades para todos. En diversos países, como México, el juego electoral en la llamada “democracia representativa” se ensanchó para nuevas opciones políticas. Pero en la supuesta transición pesaron las estructuras políticas tradicionales entretejidas con poderosos intereses particulares.

Los pueblos, de su parte, han buscado en el curso de su historia, caminos que les permitan alcanzar una sociedad distinta a la que han vivido y que sólo les garantiza un cada vez mayor empobrecimiento; esos mismos cambios en la escena contemporánea han llevado también al ascenso de nuevos actores tanto en gobiernos de signo distinto como viene sucediendo en Latinoamérica, como en movimientos de resistencia que buscan responder al grave saldo social advertido, y enfrentar en mejores condiciones la corrupción de los políticos profesionales, así como la despolitización, el engaño y la idolatría al mercado que promueven los principales medios informativos.

El objetivo general del trabajo así, es entender y explicar el carácter, la naturaleza y la gravedad de la crisis global que vive hoy el capitalismo mundial; para ello asumo esta crisis como una crisis global, la cual considero como una gran etapa que está recorriendo en los tiempos actuales la formación social dominante en su fase otoñal, que trato de caracterizar a lo largo del libro. A la vez, hablo de la respuesta antisistémica que asumen más decididamente ahora distintos grupos en el orbe, como resultado no solamente del daño económico y social de dicha crisis, sino de manera más importante del crecimiento de una conciencia histórica del entorno, como consecuencia de la acumulación de experiencias de los pueblos del mundo a lo largo de los últimos cien años.

Los objetivos específicos a los que trato de responder se refieren a explicar el carácter y la naturaleza del capitalismo como una formación social dominante a lo largo de su historia; comprender los cambios que asume esa formación, así como las condiciones en las que se desenvuelve en la época contemporánea; entender la naturaleza y el alcance que tiene hoy la crisis que vive el sistema como consecuencia de sus mismas contradicciones; comprender el carácter y el alcance de la respuesta que se plantean los distintos pueblos frente a las condiciones a las que están expuestos en el curso actual del capitalismo global, y entender la manera en cómo emerge una conciencia social del entorno, así como los alcances de dicho proceso en la conformación de un sujeto histórico capaz de contribuir organizadamente a trascender a dicha formación social.

 

El saldo de los problemas que vive lo que para Wallerstein es el sistema-mundo, da cuenta de las dramáticas consecuencias del peso global de un “libre mercado”, en realidad no tan libre sino supeditado a los grandes tiburones; la esperanza de que los “cambios estructurales” de los noventa dieran lugar a una nueva era mundial, alcanza así sus límites.

El funcionamiento de tal mercado —digo en un trabajo anterior mío— dejó ver que lo que evolucionaba bajo el paraguas globalizador no era tanto el contenido de la historia, cuanto sus formas. Pero en la naturaleza de la crisis también se descubrió que junto al agotamiento de una política económica depredadora, avanzaba en su decadencia el mundo liberal, aquél que vivió su infancia en Europa, que emigró para solazarse de su pujante juventud en Estados Unidos y que viaja ahora por el resto del mundo en una deslucida madurez donde la caída de sus hojas da cuenta de sus achaques…1

 

Después de los años dorados en que culminan los setenta, sigue un periodo de atonía en el desenvolvimiento capitalista que deriva en recurrentes crisis. Sometidas a la permanente competencia nacional y mundial, la creciente problemática de las empresas para cristalizar el beneficio comienza a ser un mayor obstáculo, a pesar de su desenvolvimiento, lo que obliga a buscar contrarrestar las dificultades de un mercado trasnacional cerrado a mayores oportunidades de negocios, por parte de grandes corporaciones que ven en las restricciones nacionales un motivo más de su estancamiento.

A finales de los ochenta se inicia un nuevo momento en la globalización de los capitales, que obliga a abrir las economías nacionales a la competencia mundial, sin las trabas fronterizas de antaño, como garantía de una mayor expansión y la búsqueda de más atractivas inversiones.

Luego de un tiempo en que en medio de una burbuja especulativa que pretende estar bien sustentada en la nueva economía.com —agrego en dicho trabajo—, comienzan a advertirse más las fallas de fondo del mercado; el capital se acepta fiera concurrencia como reconocido capitalismo salvaje que obliga a los más aptos a mantenerse a cualquier costo dentro de la carrera, y lo que de conjunto observa es un mayor cansancio que no se compadece con las intenciones de renovación del mismo, pues sufre cada vez más las limitaciones de mecanismos que antes le permitían fácilmente solventar las dificultades. Entre estos mecanismos está el crédito, que durante varios decenios fue posible utilizar como medio de consumo para dar la idea de que era factible el camino y la posibilidad de continuar la producción de mercancías a trasmano; esto es, sin tomar en cuenta las necesidades de los pueblos…2

 

En consecuencia, hoy el mundo en general, así como Estados Unidos y diversos países europeos en particular, afrontan una crisis que se evidencia más grave cada día, en medio de cambios en el panorama mundial en el que nuevos países (China, que a decir del Fondo Monetario Internacional se convierte ya en la primera economía del mundo, pero también Rusia y otros países que hoy conforman los llamados BRICS) preconizan inéditas circunstancias en la economía global, que trastocan el orden que a nivel mundial se había vivido durante décadas.

Parto de la consideración de que diversos autores están también preocupados por advertir lo que está sucediendo en el orbe.

En el prólogo de un trabajo publicado, Atilio Borón habla del capitalismo en el sentido de la “imposibilidad estructural de resolver sus propias contradicciones”. Al comentar acerca de los “rasgos caricaturescos por momentos tragicómicos” que adquiere en las últimas décadas, dice que varias experiencias a comienzos del siglo XXI “ejemplifican de manera insuperable las características fundamentales de un régimen de producción que en el mundo más desarrollado aparecen desdibujados por los avances democráticos y la consistencia de una ciudadanía que impone frenos a la voracidad destructiva de los mercados…”; plantea también que “la cortedad de los primeros y la liviandad de la segunda hizo que la recomposición capitalista de las últimas dos décadas asumiera rasgos de inigualable nitidez y dejara al desnudo, sin ninguna clase de mediaciones, la naturaleza injusta, opresiva, destructiva y, en el fondo, suicida de un modo de producción y toda una entera civilización que se levanta sobre sus hombros y en la cual las cuestiones fundamentales de la vida social son reducidas a un mero cálculo de costos y precios…”3.

Otros autores hablan también de ello y advierten que los próximos años nos deparan una gran crisis a nivel mundial, sin precedentes en la historia de la humanidad, de la cual la crisis financiera de Europa y Estados Unidos es sólo el preámbulo. Asumiendo una esperanza, algunos plantean que dicha crisis no representa más que una oportunidad para la humanidad. En su libro Crisis mundial del siglo XXI: oportunidad de transición al poscapitalismo, WimDierckxsens insiste en opinar, como lo hicieron los teóricos del “fin de las ideologías”, que las crisis económica y ecológica, juntas, pueden contribuir a un proceso de “transición hacia una nueva sociedad mundial”4. No obstante, otros se preguntan cuánto le cuesta ese supuesto cambio mundial a nuestro planeta:

A pesar de la reducción del crecimiento —dice Unger—, aun sin aumentar el poder adquisitivo en los países pobres, los patrones de consumo actuales son insostenibles. En el 2050, aunque alcanzara la alimentación, los 9.000 millones no podrán consumir energía, metales y plásticos al paso de hoy. Un aumento de 28% en el consumo de hidrocarburos y procesos industriales, aun a costa de las demás especies de vida, no será posible con los recursos disponibles. Aunque hay diversidad de opiniones sobre los mecanismos, hay consenso en que mantener los patrones de consumo será a costa de la casi totalidad de los animales silvestres. Además de seguir reduciendo el crecimiento poblacional y el consumo de hidrocarburos fósiles, hay que detener la contaminación del agua y la sobreexplotación de los recursos naturales. Aunque en los próximos 30 años la humanidad perdiera interés en la flora, fauna y paisaje y se diera por satisfecha viendo en películas el mundo como era, necesitaría alimento y energía eléctrica. Habrá que producir comida, transportarla, suministrar el agua y la energía. Todo esto requiere mantener un balance ecológico en el que participan la flora y la fauna. La ruptura de ese balance está ocurriendo ya a causa del cambio climático y la deforestación…5

Lo cierto es que la preocupación central en estos tiempos es la crisis que vive el sistema. Luis Arizmendi afirma que dicha crisis “ha explotado haciendo estallar la ilusión de que el capitalismo del siglo XXI había surgido de un cambio epocal con el que las crisis quedaban reducidas a un supuesto fenómeno del pasado…”6. Para Wallerstein, en “la crisis coyuntural del capitalismo, converge una crisis estructural, un declive histórico del sistema-mundo…”7.

Es probable ―dice de su lado Raúl Zibechi― que estemos ingresando en un sistema peor aún que el capitalismo, una suerte de economía de robo, más parecida a la forma como funcionan las mafias del narcotráfico que a los modos empresariales que conocimos en la mayor parte del siglo XX. Es probable, también, que esto no haya sido planificado por la clase dominante, sino sea el fruto de la búsqueda desmesurada de lucros en el periodo financiero y de acumulación por desposesión, que ha engendrado una generación de buitres/lobos incapaces de producir otra cosa que no sea destrucción y muerte a su alrededor…8

 

Javier Colomo opina por su parte que la crisis iniciada en el 2008, es una crisis con características especiales: 1º Porque es una crisis global del capitalismo en la fase superior de su desarrollo; 2º Porque la crisis se ha generado en los centros más poderosos de la economía mundial y lo ha hecho a su vez en el corazón que rige el sistema económico global, el sistema financiero, y 3º Porque es una crisis para la cual debido a las profundas interconexiones económicas no caben soluciones parciales proteccionistas.

La crisis hipotecaria en el mundo occidental como factor detonante de la crisis mundial ―agrega― representa el fracaso del modelo neoliberal de crecimiento económico, sustentado básicamente en los sectores sociales con fuerte poder adquisitivo de los países ricos y estimulado en base a la especulación crediticia…9

 

Advierte, en este sentido, que la crisis financiera ha sido resultado de la contradicción entre el creciente endeudamiento de los consumidores que limitaba progresivamente su poder adquisitivo para adquirir nuevos bienes y servicios, y la necesidad del sistema financiero de seguir prestando para obtener réditos. Y puntualiza:

La estrategia de los gobiernos de los países ricos para salir de la crisis se basa en confiar en que sea la clase financiera privada, la que de nuevo, pasado un tiempo, reactivará el modelo consumista de los países ricos a través del crédito. Pero esta es una estrategia, al igual que los planes de rescate, pensada ante todo para salvaguardar los intereses de la oligarquía financiera mundial, con la fe puesta en el credo neoliberal de que los mecanismos autorreguladores del mercado traerán la reactivación…10

 

Frente a tales hechos en el funcionamiento del capitalismo mundial del siglo XXI, subsisten nuevos vientos que dejan advertir cómo la naturaleza depredadora del capital se enfrenta a circunstancias que no dependen sólo de sus propias contradicciones, sino a la vez de las fuerzas sociales que han germinado a lo largo del último siglo. Y hoy el ascenso de las protestas sociales que se desarrollan en distintos países deja ver inconformidad, pero a la vez, cambios en la conciencia de gente afectada por una problemática que se agudiza en las recientes décadas y años. En todo caso, en relación con etapas previas la expresión más franca de ese descontento es un cambio en la conciencia, que obliga a la crítica más abierta en los medios informativos, y junto a ello también una crítica a las limitaciones de esos mismos medios.

Estudiar pues, los peculiares hechos que se vienen sucediendo de una manera cada día más insólita en el mundo contemporáneo, es una tarea obligada. Nuevas circunstancias y no sólo aquellas conducidas por el funesto acontecimiento de los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, sino sobre todo por el agotamiento de mecanismos otrora viables para hacer más terso el funcionamiento de los mercados, son hechos que repercuten en detrimento de las condiciones del mundo y promueven una crisis gestada a lo largo de muchos años, luego de lo cual el mundo capitalista muestra signos que incluso hacen pensar a algunos que el sistema “implosiona”.

De mi parte, advierto la necesidad de revisar el estado de las complejas circunstancias en las que se desenvuelve la historia contemporánea, a través del conocimiento concreto de esas condiciones concretas; de considerar en dicho conocimiento tanto en general los avances teóricos existentes al respecto, como en particular elementos fundamentales de la realidad, del proceso de acumulación, de la crisis, de sus repercusiones, de la globalización y la interdependencia como hechos vigentes; de clarificar conceptos para entender la manera en cómo se desenvuelve dicho proceso. En este sentido, el análisis de un conjunto de circunstancias históricas me parece más necesario hoy de considerar al pretender forjar bases teóricas duraderas en la interpretación de tales hechos.

Parto de la consideración de que el conocimiento científico acerca de la naturaleza y de la sociedad comienza cuando se descubre el curso del movimiento inherente a los hechos sociales o naturales, a los procesos y el sentido de su desarrollo, a sus cambios cuantitativos y cualitativos, al espectro de contradicciones presentes en los mismos y a la especificidad de las etapas que aquellos recorren. Este método de acercamiento a la realidad objetiva, sin duda ligado al marxismo clásico, me parece uno de los que con mayores posibilidades permite profundizar en la esencia de los hechos, sus causas y consecuencias. Y es el único que, con respecto a la realidad social contemporánea, permite entender más a fondo la historia mundial y sus actuales condiciones nacionales y regionales, a la vez que prever con mayor rigor los acontecimientos de la misma para influir en ellos en beneficio del ser humano y su vigencia universal.

El análisis, así, del conjunto de condiciones concretas de la precaria situación mundial, es mucho más necesario hoy de considerar desde un punto de vista epistémico, al intentar forjar bases teóricas en la ciencia social, que el mero debate en un plano abstracto, útil para llevar a cabo un ejercicio intelectual pero inútil para contribuir a la cimentación de vías de solución duradera a los problemas.

Por su naturaleza entonces y aun en contra de los intentos del propio capital por solventar sus contradicciones impulsando la globalización (así como tratando de desaparecer del mapa cualquier otra opción histórica), los problemas sistémicos continúan irresolubles en la medida en que son una expresión de la contradicción fundamental desarrollo social-apropiación privada, donde mecanismos otrora útiles para resolver las dificultades inherentes al proceso de acumulación se estrechan y conducen a un verdadero callejón, del cual se pretende salir a través de la privatización de la vida entera y la apertura de los mercados; un hecho que va a contravenir el funcionamiento sistémico global —que, como algunos autores lo advierten, amerita otras explicaciones—, y que derivara en la gran crisis del llamado primer mundo en el 2008.

La clave de la crisis ―decía Alonso Aguilar Monteverde, de manera acertada―, está en las contradicciones internas del proceso de acumulación y concretamente en la forma en que las variaciones y en particular el descenso en la tasa de ganancia se expresan en la contradicción fundamental del sistema: el carácter social de las fuerzas productivas y el régimen privado de apropiación…11

 

En dicho curso, actuando como inexcusable telón de fondo, se despliegan distintos entreverados procesos que abordo a lo largo del trabajo, cuyo análisis implica también a mi propio país México en su condición de país capitalista subdesarrollado que responde a las mismas leyes generales del sistema mundial; un tema que asume mayores complejidades tanto por la manera como el mismo capital utiliza diversos mecanismos para contrarrestarlo, como por la acción de los distintos actores en el mercado, lo que torna complicada la explicación de su desenvolvimiento. Aspectos todos que requieren de una amplia visión, que es la que a mi juicio ofrece con mejores perspectivas el materialismo histórico y la economía política.

Carlos Aguirre, al respecto, habla de que para estar a la altura de los cambios que hoy se viven y para poder enfrentar, ahora sí exitosamente, el tránsito de la humanidad desde el capitalismo hacia el comunismo, el marxismo debe restituir en toda su riqueza y complejidad el vasto aporte de Marx.12

Lo que este aporte nos permite advertir a mi juicio, en un recuento inicial como el que intento en este libro, son varios hechos:

  • Que el capitalismo actual se desenvuelve con base en las mismas leyes generales que le dieron vida.
  • Que no obstante ello, el comportamiento de dichas leyes en la actual etapa de su desarrollo responde a las nuevas circunstancias que ha creado sobre todo durante los últimos cincuenta años.
  • Que la actual etapa de la globalización le ha permitido una expansión mundial y un impulso sin precedente, pero a la vez el que las contradicciones inherentes a su desenvolvimiento abarquen ahora al planeta en su conjunto.
  • Que por esa razón la crisis estructural que sufre se ha convertido en global, es decir, en una crisis no de un solo país o de un grupo de países, sino de todo el capitalismo mundial.
  • Que ello da cuenta de un cansancio en su funcionamiento, por la pérdida de vigor de mecanismos que antes funcionaban como palancas de su desarrollo y hoy comienzan a ser inútiles para contrarrestar un virtual declive.
  • Que esta nueva condición sistémica crea menos posibilidades de mayor crecimiento y obliga a la búsqueda de nuevos mercados, a costa de lo que sea, inclusive destruir la vida y al planeta.
  • Que por ese tipo de motivos crea una cada vez mayor crisis social y planetaria, con el mayor desempleo y empobrecimiento de todos los tiempos.
  • Que tales circunstancias empujan a pueblos enteros a responder y resistirse a ser las víctimas principales de las consecuencias de dicho declive.
  • Que a diferencia de otras épocas, esos mismos pueblos adquieren hoy una conciencia cada día mayor acerca de su entorno y del mismo sistema.
  • Que estos pueblos responden tanto a una mayor visión histórica, como también a su afán consciente por encontrar respuestas al camino de su liberación.
  • Que poco a poco y a pesar del diversionismo que el propio capitalismo trabaja día con día para dispersar las conciencias de la gente, esta va encontrando en las experiencias de la lucha social sobre todo de los últimos ciento cincuenta años tales respuestas.
  • Que lo que, en todo caso, tendrán que darse cuenta dichos pueblos, en un nivel mundial, es que el camino de la organización consciente y de la unidad de acción, es el único que permitirá, más temprano que tarde, tomar en sus manos las riendas de su historia.

 

Con toda la dificultad que ello implica y las limitaciones que mis propias apreciaciones tienen, la intención al referirme al conjunto de esos aspectos no es ni mucho menos pretender agotar un vasto y tan complicado tema como el de tratar de entender al menos en algunas de sus líneas principales la realidad actual, que en otros tantos trabajos diversos autores han abordado ya, o pretender ofrecer soluciones a un tan complejo asunto. Busco solamente contribuir con un modesto punto de vista, al debate en torno a la forja de ese necesario más amplio análisis que tanta falta hace, desde abajo, acerca del desenvolvimiento del mundo en el nuevo siglo.

Jesús Hernández Garibay

México D.F., mayo de 2015.

 

Notas:

1 Hernández Garibay, Jesús (2010). El otoño del imperio. Diez años de cambio en Estados Unidos y el mundo. México: Grupo Editorial Cenzontle, p. 19.

2 Ídem.

3 Borón, Atilio (2003). Estado, capitalismo y democracia en América Latina. Colección Secretaria Ejecutiva, CLACSO, Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales, Buenos Aires. En: http://www.clacso.org/wwwclacso/espanol/html/libros/estado/estado.html (octubre de 2005).

4 Ver Dierckxsens, Wim (2008). Crisis mundial del siglo XXI: oportunidad de transición al poscapitalismo. Bogota: Ediciones Desde Abajo.

5 Unger, Tomás. “¿Cuánto le cuesta el cambio mundial a nuestro planeta?”. El Comercio, 9 de agosto del 2011. Lima. En http://elcomercio.pe/noticia/1003396/cuanto-le-cuesta-cambio-mundial-nuestro-planeta (Septiembre de 2012).

6 Arizmendi Rosales, Luis Antonio. “La crisis epocal del capitalismo en el siglo XXI y sus disyuntivas”. Cátedra Marx/Rebelión, 6 de septiembre de 2011. En http://www.rebelion.org/noticias/2011/9/135139.pdf (Abril de 2012). (Véase también Arizmendi Rosales, Luis Antonio. “La especificidad histórica de la crisis mundial contemporánea”. Texto de una Conferencia Magistral impartida por el autor en el marco del IV Seminario de Economía Mundial en el Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM en mayo de 2009. En Mundo Siglo XXI Nº 17, verano 2009. Centro de Investigaciones Económicas, Administrativas y Sociales del Instituto Politécnico Nacional, México).

7 Wallerstein, Immanuel (2010). Entrevista; en http://www.diagonalperiodico.net/spip.php?article7319 (Mayo de 2013). Citado por Escandell Sosa, Vicente E., 2010. “La crisis económica mundial actual, expresión de la crisis general del capitalismo y la situación de los trabajadores en la lucha de clases contra el capital”. Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales, Universidad de Oriente. Volumen 1, Número 10, p. 43.

8 Raúl Zibechi, “Cómo piensa la clase dominante”. La Jornada, 3 de octubre de 2014.

9 Colomo Ugarte, Javier (2009). “La Tercera Civilización”. (5ª parte del Estudio Transformaciones y perspectivas en el uso humano del “Espacio Mundo”). En Página de estudios y debate sobre geografía, historia, sociedad, economía, política: http://www.javiercolomo.com/index_archivos/Ensayo.pdf (Septiembre de 2012).

10 Ídem.

11 Aguilar Monteverde, Alonso (2005). Economía política del desarrollo. Antología. Tomo II. México: IIEC/UNAM-Casa Juan Pablos, p. 29.

12 Aguirre Rojas, Carlos Antonio (2010). Para comprender el mundo actual. Una gramática de larga duración. Instituto Politécnico Nacional. Centro de Investigaciones Económicas, Administrativas y Sociales (CIECAS). Primera Edición. México, p. 83.

Información adicional

Autor(es)

Jesús Hernández Garibay

Edición

2015

ISBN

978-607-9093-25-9

Número de Páginas

344

Índice

Prefacio             

Agradecimientos  

Introducción  

 

Capítulo 1. El capitalismo contemporáneo  

El asiento sustantivo de la historia humana  

La ineludible importancia del factor económico  

Del mercantilismo a los grandes centros fabriles  

El capitalismo moderno  

Los ciclos económicos del mercado  

De la revolución industrial al monopolio  

La internacionalización de los capitales  

El mercado mundial como una nueva época del capitalismo  

Formas que adopta la internacionalización de los capitales  

La globalización del capitalismo contemporáneo  

El proceso de mundialización de los capitales  

El tránsito a la globalización  

El saldo globalizador  

El mercado no alcanza a tomar vuelo  

La recesión mundial de 1980-83  

El fin de siglo  

La primera crisis del siglo xxi  

En el fin de la historia  

El capitalismo hoy, como formación social dominante  

El curso de la integración en América Latina  

La integración multinacional  

Dos estrategias de integración  

Las leyes fundamentales del mercado  

El monopolio, centro de la actividad económica  

La actuación de la ley del valor  

El capitalismo complejo  

Importancia de la informática en el capitalismo actual  

La piel de oveja  

 

Capítulo 2. Los alcances de la crisis global del capitalismo  

La crisis financiera estalla  

Infarto al corazón del “libre mercado”  

Negras nubes en el entorno internacional  

Una larga crisis en los mercados  

El pánico financiero  

La crisis, condición natural del “libre mercado”  

Financiarización y estancamiento  

El papel del Estado en la crisis contemporánea  

La fase del capitalismo de Estado  

Relación Estado-capital privado  

Papel del Estado en la economía  

El militarismo keynesiano  

Los límites de la estrategia sistémica global  

El debilitamiento de la estrategia financiera  

El descenso de la tasa de ganancia  

¿Es posible entonces hablar de un derrumbe sistémico?  

Una crisis civilizatoria  

La destrucción de la vida  

El declive estadounidense  

La decadencia histórica  

La pérdida del papel hegemónico  

El debilitamiento general  

Los alcances de la crisis en la Eurozona  

Imponer la fórmula griega  

Los “paraísos fiscales”  

La incapacidad manifiesta  

La fase actual de la crisis  

El concepto de “crisis general del capitalismo”  

La etapa actual como crisis global  

El liberalismo, ¿en su lecho de muerte?  

Fundamentos del liberalismo  

La masa como simple espectadora  

Declinación del pensamiento liberal  

De la fase otoñal del capitalismo  

 

Capítulo 3. El cambio de los tiempos y el despertar de la conciencia  

La experiencia del socialismo en el mundo  

El socialismo del Siglo xxi  

Fundamentos de la democracia propuesta por Chávez  

Las críticas al proceso  

El valor histórico de la revolución  

El socialismo como intención histórica  

El socialismo soviético  

Leninistas y wilsonianos  

El peso formidable de la intención revolucionaria  

La inevitabilidad de la historia  

Raíces de la revolución rusa  

Raíces de la revolución bolivariana  

El digno ejemplo de Cuba  

Una larga historia de anhelos  

El balance necesario  

El proceso de la revolución mundial  

Los sempiternos movimientos sociales  

La masa como nuevo actor social  

El pueblo, constructor de la historia  

Las distintas formas de la lucha social  

La guerrilla y el cambio de los tiempos  

Las movilizaciones como forma de lucha  

El movimiento estudiantil mundial  

La férrea defensa del sistema  

El caso de América Latina  

Declive de las dictaduras militares  

Limitaciones de la lucha popular  

La “inteligencia”, al servicio del sistema  

Alcances de la infiltración  

Los “golpes suaves” como nuevas formas  

El Estado, una terminante realidad  

La naturaleza del Estado  

El Estado, realidad multidimensional  

La crisis del Estado y la mayor organización de la gente  

Una sociedad más abierta y más despierta  

Cambios en las representaciones culturales  

Nuevos actores en la escena pública  

Una sociedad más y mejor organizada  

Crecimiento de las organizaciones sociales  

Una mejor organización desde la academia  

Despegue organizacional en las ciencias duras  

La iglesia también cambiante  

Impacto a las representaciones políticas  

Nuevas formas de la izquierda  

Cumbres y organizaciones alternativas  

Las redes de la sociedad civil  

Esfuerzos multinacionales empresariales  

La búsqueda de una Comunidad Latinoamericana de Naciones  

Cambios en el escenario sindical regional  

El periodismo independiente  

Hacia un Foro Social Mundial  

Otras cumbres alternativas  

El alcance de los cambios en el panorama latinoamericano  

El nuevo escenario interamericano  

Un cambio de época  

La integración de la Gran Patria  

¿Al socialismo, por la vía de las urnas?  

 

Capítulo 4. Los movimientos antisistémicos frente al capitalismo mundial  

Emergencia de la sociedad civil global  

El movimiento popular en el corazón del sistema  

Emerge un nuevo actor  

El apoyo popular a Obama  

El alcance de las protestas contra la guerra  

Resistencia y contraofensiva de los movimientos sociales  

Los claroscuros del proceso descolonizador  

La emblemática lucha del pueblo palestino  

Los movimientos altermundistas  

El Foro Social Mundial  

Los movimientos estudiantiles en el cambio de siglo  

La larga huelga en la UNAM  

El movimiento estudiantil chileno  

El Movimiento de los Sin Tierra  

El ascenso de los siempre olvidados  

Condiciones objetivas de los pueblos originales  

El caso de los pueblos indios de Ecuador  

De los alcances históricos del zapatismo  

El ejemplo del zapatismo   

Una ya larga lucha  

Una nueva propuesta política  

Significado actual del zapatismo  

Trascendencia de la lucha zapatista  

Los nuevos movimientos antisistémicos  

La experiencia de la “primavera árabe”  

Los “Indignados” de España  

El “Ocupa Wall Street” en Estados Unidos  

La importancia antisistémica de Internet y las redes sociales  

La crisis y el hartazgo social  

El terrorismo como ofensiva antisistémica  

Carácter y alcance de los movimientos antisistémicos  

El 68 en la concepción wallersteiniana  

Una mayor y mejor percepción histórica del sistema  

El caso mexicano  

De la existencia del sujeto histórico

  

Palabras finales

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